LXVII Millas Romanas 2010

No sé por donde empezar…si ya sé…por el principio…¿pero cual?…ese en el que hace dos años soñaba con terminar mi primer Media Maratón o cuando me dí cuenta que podía correr un 42K.

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Last updated: Jully 03, 2024
by and Alex Morrell is a senior correspondent at Business Insider covering Wall Street at large.

Si, de eso se trata, del camino que recorrí…mos hasta el día de hoy…al terminar mis primeros 100K.

Las sensaciones que tengo ahora mismo no son de las de terminar exitosamente una carrera o haber hecho una buena marca, trata del objetivo conseguido…un objetivo lejano, casi utópico, que tenía desde que comencé a correr…desde cuando me enteré que había carreras llamadas “Ultra Maratones”.

Hoy por la mañana me sentía raro….bueno….igual que ahora….siento como que mi cuerpo esta vacío. Me duele hasta los bíceps (¿?)….¿por qué? No tengo idea. Si solo corrí, no cargué ninguna carga pesada, ni empujé nada…pero igual me duelen los brazos. Siento que dejé todo mentalmente…..físicamente no sé! 

Me encuentro genial; con los dolores lógicos (creo yo) de haber estado toda la noche y parte del día corriendo. Con la sensación de satisfacción de haber hecho algo grande.

Sé que maduré durante esa noche del viernes al sábado. Me dí cuenta de muchas cosas, acepté otras, y espero seguir aceptando y mejorando cosas que me pasaron por la cabeza durante esas casi 13 horas de soledad por el campo de Extremadura. Si, digo soledad porque de 374 corredores/marchadores que largamos el viernes, no pude engancharme con nadie.

El viernes a las 21:00hs largué junto con esas 373 almas a buscar ese objetivo común; terminar las LXVII Millas. Teníamos 24 horas para conseguirlo.

Sabía que la noche iba a ser difícil después del último entrenamiento nocturno, pero esperaba que al ir con más gente se haga más llevadera.

Les cuento que esta marcha es una actividad sin fines competitivos. La organiza un club de senderismo de Mérida con un tiempo máximo pero también con un tiempo mínimo de paso para que esta ruta siga con su filosofía senderista, sin otra excusa que la de pasar un buen rato y esforzarnos al máximo de nuestras posibilidades. Se trata de una ruta compuesta por tres bucles, dos de 27 km más o menos y la última de 45 km, con centro en un polideportivo donde dejamos la ropa y demás cosas para utilizar mientras necesitemos. Durante el camino teníamos 12 controles obligatorios que respetar donde te anotan el dorsal en una planilla y te sellan una hoja de ruta.

Largamos tranquilamente por un camino bordeando el río Guadiana hasta el primer control. Llegamos ya de noche y esperamos a que abra para que nos sellen la hoja y seguir. Seis minutos después volvimos a desandar el camino que nos trajo, cruzándonos con los marchadores que venían, hasta volver a Mérida y cruzar el puente Romano para seguir otros 6 km, sellar la hoja de ruta y volver hacia el polideportivo donde teníamos nuestro avituallamiento principal. Fideos y caldo estaban preparados mientras esperábamos que nos abra el cuarto control de ruta.

Por cierto, muy divertida esta parte porque me mantenía ocupado prestando mucha atención en el camino para pisar bien y no caerme, ni chocarme con otro corredor o con algún marchador que venia en sentido contrario. Fueron bastante lentos estos primeros 27K. Hasta el punto que estuve tirando en la cabeza por varios kilómetros.

27 minutos después de llegar al “primer polideportivo” salí solo en busca del segundo circuito llamado Proserpina, ya que este llega hasta una lago con este mismo nombre. Pasaban de las 12:20 de la noche.

Durante los primeros metros me engancho a un grupo ya que era un poco complejo salir de la ciudad aunque estuviera marcado. Cuando llegamos al campo me quedo solo; un grupito de tres corredores delante a 300 metros y el resto por detrás. Sin prestar demasiada atención a las marcas del recorrido, ya que tenía al grupito delante, hice los primeros kilómetros relajado…hasta que veo los frontales de “mis liebres” apuntando hacia mi…¡nos pasamos!… Nos juntamos con los que venían detrás y en un solo grupo de alrededor 15 corredores empezamos a buscar las marcas. Como kilómetro y medio hacia atrás encontramos el desvío. Con dolor en el ego seguimos por el camino correcto hasta que nos volvimos a separar. Minutos después veo otra vez los frontales de “mis liebres” apuntando hacia mi. ¿Nos perdimos, si no había ningún camino que saliera?…no…uno de ellos se había caído y los otros intentaban levantarlo.

Nos volvimos a separar…otra vez…(¿olería mal?)…Quinto control en medio de la nada. Aquarius, una banana y a seguir. Paso a otros cuatro corredores cerca del lago Proserpina y sigo solo. Esta parte es bonita ya que circundamos este lago rodeado de casas…y con luz por las calles…un descanso para los ojos.

Sexto control en el kilómetro 44. Casi la mitad del camino con 5 horas y 20 minutos. Agarro un gel, Aquarius y una manzana (no había bananas), sello el control y caminando termino la fruta para seguir corriendo. Saliendo del barrio paso una rotonda y las señales siguen por la ruta. Hago unos 500 metros y giro para el lado contrario a Mérida. Algo iba mal. Sigo hasta la próxima rotonda y ninguna marca…ME PASÉ…LA PU…..QUE LO PARIÓ!!!! Vuelta hacia atrás acordándome de las madres de todos los organizadores hasta que dí con dos frontales. Les pregunto si saben por donde…y en portugués me contestan. No les entendí nada. Inmediatamente vemos “al unísono” el cartel MAL PUESTO para agarrar un camino a la derecha. Los portugueses se quedan atrás. Sigo solo hasta agarrar a otro grupo…de portugueses también…estaba destinado a correr solo. Casi 11 kilómetros hasta el “segundo polideportivo” de un camino de mierda acompañado por un portugués.

1 hora y 23 minutos para hacer esos últimos 10 kilómetros. Tendría que estar en el kilómetro 55 y mi GPS me marcaba 60K. Ya es difícil terminar 100K para meterle 5 kilómetros más.

Durante el camino hablaba por teléfono con Patri y Cati que estaban en Badajoz. Correr de noche y solo no me iba bien. Muchas sensaciones malas me rondaban. No sé por qué. Esas charlas me ayudaban a desconectar.

Ya mis piernas acusaban cansancio. Tranquilo me cambio mis camisetas, me tomo un café con leche y algunas galletitas (muy ricas, por cierto), un gel, de nuevo vaselina en mis “partes íntimas”, agua al Camelbak, una cagadita y al camino…a empezar la tercera, más larga y última vuelta.

No estaba del todo convencido. Me acordaba de un comentario que le hice a un amigo antes de largar: -“La última vuelta hay que salir sin pensarlo”. 34 minutos después de llegar al poli así lo hice…solo…otra vez.

Llevaba 7 horas y veinte minutos más o menos…y otra vez al camino, pero esta vez la última. Pronto amanecería y eso me ponía las pilas. Sabía que iba a ser la más dura, sabía que podía pasar de todo. Me sentía bastante bien pero empezaban los miedos.

Por la ciudad me vuelvo a perder pero enseguida encuentro el camino…y de nuevo al campo; de nuevo a la oscuridad. 

Yendo por un camino solitario y oscuro, veo la autovía que tenemos que cruzar. Sigo corriendo y de repente escucho: -“AGUAAA, AGUAAA”. Apunté mis linternas hacia todos lados y no veía nada. A unos 20 o 30 metros, en el camino veo un bulto que se movía. Sigo hacia él y veo a un “voluntario loco” de la organización tirado literalmente entre packs de aguas. Me cuenta que se les encajó la camioneta en el barro y no llegaron más adelante. Le dejaron ahí hasta las 8 de la mañana. Faltaban 3 horas todavía donde el loco iba a estar entre el frío y el viento que había, que por cierto sopló toda la noche. Un aplauso para él.

15 kilómetros después de salir del poli llego a Mirandilla; primer pueblo y control de ruta. Eran las 6 de la mañana y casi 70 kilómetros; ya me dolía todo. Gel, banana, Aquarius y sándwich de jamón. Empieza el camino con bastantes subidas. Decido subir caminando y correr los llanos y las bajadas para guardar fuerzas. No sabía como iba a reaccionar mi cuerpo con tantas horas. Prefiero dosificar…por las dudas, vió!!!

Llego al segundo pueblo; San Pedro. Me sellan mi hoja de ruta. Ya había amanecido. Calculé que me quedaba 10K hasta el último pueblo y 10K más hasta Mérida. Pregunto y me dicen que solo 16 kilómetros hasta Mérida. Con alegría y motivación salgo, después de una banana, otro gel y Aquarius.

Poco más de 6 kilómetros llego a Trujillanos; último pueblo. Banana, Aquarius, control de paso y salir finalmente hacia Mérida después de casi 12 horas de carrera.

10 kilómetros y mi victoria personal. Quería hacerla corriendo y lo estaba logrando. Sabía que entre 30 y 40 minutos llegaría a la ciudad. Ya la veía. Sabía el camino que tenía que hacer hasta la plaza España donde estaba la línea de meta y me esperaban mis chicas. Correr por la ciudad con casi 13 horas en las piernas, entre la gente con miradas incrédulas, fue genial. Llego a la peatonal que desembocaba en la plaza. Unos metros y veo a Cati corriendo hacia mi. La agarro de la mano y corremos juntos hasta el final. Nos abrazamos con Patri y Cati entre aplausos de la gente. Fue grande, fue precioso, fue único!!!

Tiempo no oficial personal 12 horas y 54 minutos en el puesto 12. Puesto y tiempo oficial: no lo sé y 12 horas con 55 minutos. Algo irrelevante comparado al logro personal.

Como siempre y en todo lo que hago, agradezco a Patri su gran apoyo. Sus charlas a las 3 de la mañana, su predisposición a bancarme. No podría hacerlo sin ella.

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