Mis XlV Edición 101K de La Legión. Ronda 2011

Este sábado pasado participé en los 101K de Ronda. Una carrera que organiza La Legión que comenzó allá por el año………….si queres saber estas cosas buscalas en su pagina Web!!!!!!!!

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Last updated: Jully 03, 2024
by and Alex Morrell is a senior correspondent at Business Insider covering Wall Street at large.

Yo te voy a contar mi experiencia que WOW!!!!!!!!……QUE EXPERIENCIA!!!!!!!!!!!! todavía estoy recuperándome.

Mi carrera empezó el jueves a la tarde cuando salimos para Málaga con Patri y Cati. Dormimos en la casa de Martín en Benalmádena y el viernes al mediodía salí solo para Ronda ya que por problemas de alojamiento no pude ir con las chicas. Yo me quedé a dormir en el polideportivo que la organización habilita para los participantes y las chicas seguirían la carrera por Internet ya que la iban a pasar en directo.

Llegué a eso de las 5 de la tarde y fui directamente al polideportivo a dejar las cosas. Me llevé todo lo necesario para estar cómodo: Colchón inflable, bolsa de dormir, almohada, manta, funda para la almohada suavecita, etc. Acomodo todo, inflo el colchón y me voy a una conferencia de dos Ultra Maratonistas que contarían sus respectivas experiencias en dos competiciones de las más duras del mundo. Estos dos Ultras comenzaron en Ronda. (NOTA 2023: Mark Woolley y Fali Coleta hoy son dos grandes amigos)

Después de pasear un poco por el pueblo, comida de la pasta y cervecita obligada, me voy a dormir a eso de las 23:00. Cuando llego…ohh, sorpresa!!!…mi colchón desinflado….pinchado!!!!! Lo vuelvo a inflar con la esperanza que dure toda la noche. A las 3 de la mañana doy con mi espalda contra el suelo. Pu….madre! Hasta las 4:30hs. no me volví a dormir, el suelo estaba duro.

A las 6:30 me despierto y ya no me duermo más. Me levanto para usar los baños y llegar antes que muchos a la cafetería para desayunar porque éramos unos cuantos durmiendo en el poli…..digamos que estaba lleno. Ya a las 8 estaba haciendo huevo esperando para cambiarme ya que la prueba comenzaría a las 11 de la mañana.

A las 8:10 veía pasar a ciclistas y marchadores listos y en dirección de la salida. No entendía nada. Yo de pantalón largo y esperando que abra Mercadona para comprar fiambre y queso para hacerme los sándwich que me olvidé de llevar.

Dos cafés y dos tostadas después me voy a cambiar. El pronóstico, para algunos daba lluvia, para otros sol y calor…un quilombo! Ya había mandado mochilas con ropa al kilómetro 60 y al 78, que eran los lugares que la organización te las llevaba por si llovía, más geles, barritas, frutos secos y demás.

Había nubes negras pero también claros en el cielo. Impredecible lo que podía pasar.

Sigo mi plan y me pongo la ropa que había decidido junto con un chubasquero que venden en todo a 100 que es algo así como una bolsa de basura con gorro.

Llego a las pista de atletismo que es la salida y había muuccchhaa gente, más de 7000 personas, unos 5000 con sus respectivas mountain bikes. 

Empezó a caer unas gotas y todavía faltaba una hora para salir. La organización cerraba el acceso a la zona de salida a las 10:15hs. Intento acomodarme lo más adelante posible previniendo tener que esquivar mucha gente en la salida.

Salieron todos como si fuera una Maratón. Me tenía que andar frenando para no dejarme llevar por esos inconcientes.

Las bicis salieron a las 10:25 para que no haya problemas con los marchadores que salíamos a las 11hs. Estuvieron 25 minutos para salir todas las bicis de la pista de atletismo. A las 11 en punto el chupinazo que daba nuestra salida. ALLÁ VAMOS!!!!!!

Apenas salimos del pueblo empezamos a subir. Ni veinte minutos y estábamos subiendo una linda rampa. 

Mi objetivo era intentar hacer todo lo que pudiera corriendo…pero la cosa no iba bien. A la hora y media seguía con las mismas malas sensaciones, encima me iba conteniendo para no apurar el paso por los corredores que me pasaban. Me estaban haciendo calentar. Yo iba al ritmo que había planeado, había pasado en 56 minutos los 10 kilómetros, y me pasaban como parado gente con los bastones en la mano.

Generalmente me empiezo a soltar a partir de las dos horas, pero ya habíamos pasado el kilómetro 30 y seguía igual. Empezamos la primera de las cuatro subidas difíciles, 4 kilómetros al 9%, me enganché con un veterano para subirlos corriendo con muy buenas sensaciones pero cuando empecé a bajar no conseguía recuperar las piernas. 5 o 6 kilómetros más y ya me resigné a sufrir durante toda la carrera.

No me sentía bien. Mi cabeza me estaba jugando una mala pasada, dicen en las pelis. No tenía buenas sensaciones. No me dolía nada, mi ritmo cardíaco era suave…pero mis piernas parecían dos garrotes.

Viendo esto decidí tomarme las cosas con calma y dejar que los kilómetros pasen. Me dediqué a comer todo lo que podía porque sabía que lo iba a necesitar más adelante…seguro!

Decidí también aguantar la carrera hasta las 5 horas y a partir de ahí empezaría a caminar en las subidas difíciles. Así lo hice. Justo a las 4 horas y 58 minutos (miré el reloj!) empezó un cuestita corta…pero rendidora, ja! Cuando empecé a caminar, inmediatamente sentí que el cuerpo recibía energía. Seguí corriendo varios kilómetros más hasta la siguiente pendiente difícil y la volví a hacer caminando…y otra vez…una energía!!!

Llevaría una 5:30 horas cuando me renové, no sé como explicarlo, parecía que había salido hacía solo unos minutos. El correr era fácil. Empecé a pasar gente con una facilidad increíble. Me enganche con un portugués por unos kilómetros y entre charla y charla estábamos llegando al avituallamiento de Setenil, en el kilómetro 60 en 6 horas y 5 minutos.

Mi buena acción la hice con un soldado que estaba haciendo la carrera, y a unos 500m antes de llegar a Setenil lo vemos tirado en el suelo mientras se agarraba la pierna. Le pregunto que le pasó y me dijo que un calambre. Paré unos segundos para ayudarle a estirar y a ponerse de pie. Le dí un gel y unos consejitos. Al cabo de 5 minutos me pasó volando. Se había recuperado bien.

Entrando en Setenil lo pasé genial, la gente magnífica. Se re volcaron hacia nosotros. Pasamos por una zona de bares muy particular donde estaban todas las mesas fuera y la gente alentándonos con muchas ganas. Fue bárbaro. Tuve que parar en el avituallamiento poco más de 5 minutos, a dejar ropa y a agarrar unos geles, para volver enseguida al camino con la misma energía que había llegado.

Estaba en el mejor momento de la carrera, tenía que frenarme para no ir más rápido. Si seguía ese ritmo en dos horas estaría en el avituallamiento del Cuartel; kilómetro 78.

Nada más salir de Setenil comenzamos con una consecución de subidas y bajadas hasta que llegó la segunda de las cuatro difíciles. Unos 6 kilómetros entre el 6 y 8%. Chupao! Ja! Empecé a subirla y me llamó la atención de cómo pasaba gente. En eso siento de atrás que dicen: “Otra vez mi amigo, el de la tos”. Era el veterano con el que había subido la primera cuesta. Juntos subimos hablando hasta que llegamos y tocó empezar a bajar. Por favor….que bajada!!!…unos 7 kilómetros en un descenso del 13-15%…criminal!!! Comencé a bajar medio cagado hasta que le fui encontrando la vuelta y empecé a tirarme. Me golpeaban los cuadriceps, me dolían las rodillas del impacto, pero venia pasando gente y me gustaba. Como a 50m veo a dos con camisetas verdes iguales. Venía tan loco (ja!) que me propongo alcanzarlos, pero no era capaz. Cada vez me tiraba más fuerte. Cuando llegué abajo tuve que aprender a correr de nuevo. A los 500m empiezo a alcanzar a estos dos corredores, y para mi sorpresa eran los dos Ultra Maratonistas que habían dado la conferencia el día anterior. Le digo unas bromas y los pasamos (mi ego y yo…jaja!!!) pero no vayan a creer algo que no es. Creo haber escuchado que uno de ellos, o los dos, habían corrido un 100K unas semanas atrás. Estaban haciendo Ronda por cariño, creo. La hacen todos los años.

De todas maneras yo seguía con una energía indescriptible para las casi 8 horas que llevaba de carrera.

En 8 horas y 6 minutos llego al avituallamiento del Cuartel en el kilómetro 78 para agarrar el frontal por si me agarraba la noche. Venía a un ritmo de ensueños, pero ya empezaba a notar las horas en el cuerpo.

En poco más de 5 minutos vuelvo a retomar la carretera que salía del cuartel y veo a un grupo de gente alentándome (creo que era a mi). El sol hacia bastante reflejo en el asfalto y no podía definir las caras, pero veo que una chica me alienta con más ganas que el resto, y pienso: “…que linda morocha”….jaja!….era Patri con Cati y Martín. Habían podido llegar. Que alegría!!!! Abrazo y beso a los tres para seguir con el corazón en un puño.

Con energías renovadas y sintiéndome acompañado salgo en busca de los últimos 20 kilómetros. Sabía que estaba por llegar lo más duro.

A poco de salir del Cuartel comenzamos a subir la famosa cuesta de la Ermita, unos 4 kilómetros entre el 11-13%. Ya mezclado con duatletas y ciclistas, subo pasando mucha gente, pero las piernas empezaban a gritar. 

La bajada también fue “interesante” y desgastante, unos 3 o 4 kilómetros con un 7%.

Unas vez abajo me quedarían unos 15 kilómetros hasta la meta…pero todavía estaba esa infame superfamosa cuesta del Cachondeo. Me dijeron que cuando empiece a subirla me daría cuenta por que le pusieron ese seudónimo.

Pasando el último pueblo quedaban 10 kilómetros. Yendo por el medio del campo, bordeando un río, me alcanza un corredor y al verle que en la camiseta llevaba la inscripción del gimnasio de unos amigo de Cáceres le digo unas palabras y seguimos corriendo juntos varios kilómetros muy amenos. Me vuelvo a encontrar con los chicos que me dicen que no se quedan a la llegada porque el camino de vuelta a Málaga es peligroso para hacerlo de noche, así que besos, fotos y nos despedimos.

Unos metros más y le digo a mi compañero que siga. Lo veía bastante fresco y yo cada vez peor. Ya no me daba cuenta de nada, me costaba mucho mantenerme corriendo. Era una pelea interna durísima. Empecé a pensar en mi entrenador, y a partir de ese momento lo sentí gritándome en la oreja para que no dejara de correr, como en los viejos tiempos. Fue algo genial pero al mismo tiempo horroroso.

Eso me mantuvo varios kilómetros pero las subidas, por chiquitas que fueran, ya no era capaz de hacerlas corriendo.

Me cruzo con tres chicos de unos 10 años que me dicen que solo quedan 5 kilómetros, pero yo pensaba en la “cuesta del Cachondeo”.

Unas curvas, unas bajadas en dirección hacia la pared vertical de unos 150m de altura donde esta apoyada Ronda y yo buscaba la cuesta y solo veía la pared, y pensaba para mi: “¿Es joda (cachondeo), no esperarán que escalemos?…Ah! de ahí el nombre”…jaja!!!

Por fin empecé a subirla entre un montón de ciclistas. Unos 3 kilómetros al 12-13%. Me volví a encontrar con mi compañero de cuestas. Subimos casi toda la cuesta juntos y casi llegando arriba cambió el paso y me dejo tragando el polvo, ja!

Terminada la cuestita, solamente un kilómetro hasta meta. Las 22:10 marcaba mi reloj al pasar por el castillo. 11 horas y 10 minutos desde el chupinazo de salida. Estaba consiguiendo mi objetivo.

No voy a decir que la alegría me agarró por sorpresa. Varios kilómetros atrás tuve que contenerme para no moquear al sentir muy cerca la llegada, así que la boca se me abrió en una sonrisa de oreja a oreja.

Miraba a la gente y escuchaba sus aplausos y me los guardaba todos. Veo la curva hecha por vallas y gente, para entrar en la plaza y llegar. Sonaba una canción de Rocky, en vivo, tocada por tres o cuatro vientos más una percusión, muy desafinados, pero con un amor que tapaba cualquier fallo técnico.

Al ver la meta esperé ver a mis chicas pero no iban a estar. Paré mi reloj en 11 horas y 13 minutos, en el puesto 62 de la general y 44 en mi categoría (Vet. A). Me sentí muy satisfecho conmigo mismo. Pocas cosas lo consiguen. Agradecí a mi viejo y a mi tío por las fuerzas y recibí el famoso ladrillo. 

Recojo la sudadera de finisher y salgo caminando al polideportivo que estaba a la terrible distancia de 1,5 kilómetros. 

Inciso aparte para contar lo que vino: 

Llegué al poli, agarré la ropa y me fui a la ducha. El agua un poco templada que me destempló. Empecé casi a tiritar. No me podía secar. Intentaba ponerme los pantalones y se me acalambraron los músculos flexores de la cadera, primero una pierna y después la otra. Al ponerme las medias se me acalambraron los pies. Me meto en la bolsa de dormir con toda la ropa y cagado de frío, sobre el pu…to colchón desinflado. Eran las 23:30hs.

Intentaba dormirme boca arriba y se me endurecían las rodillas. Cruzaba una pierna sobre la otra y más de lo mismo. Me ponía de costado y me pegaba en el suelo los huesos de la cadera, que me dolían un montón por el roce de la riñonera.

Como pude me dormí hasta las 3 de la mañana donde me levanté para ir a buscar las mochilas que tenía la organización y estacionar el coche cerca de la puerta del polideportivo para no hacer mucho viaje con el pesado bolso por la mañana.

Me volví a dormir a las 4:30hs para levantarme a las 7 de la mañana y salir hacia Málaga. 

Llegué a eso de las 10 y media. Tomamos unos mates con facturas que compré. Pude comer solo una, tenía el estomago cerrado. Al mediodía, Martín hizo unos fideos a la bolognesa para chuparse los dedos pero no pude comer mucho.

A las 5 de la tarde salimos hacia Badajoz. 5 horas de viaje para llegar y dormir.

Al otro día fue otro cantar. Que mal me desperté. Aparte de todos los dolores musculares lógicos se me sumó fiebre y diarrea. Casi no pude comer nada en todo el día. El martes ya no tenía fiebre pero cualquier cosa que hacia me cansaba un montón. El miércoles mucho mejor, y ayer jueves troté media hora y me sentí muy bien.

No me canso de agradecerle a Patri su apoyo y su confianza, que junto a mis ganas es todo lo que necesito para seguir adelante.

Esto me mostró una puntita de lo que será Grecia…..pero ya estoy una puntita más cerca!

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